lunes, 17 de diciembre de 2012

Agonía.

Yo y mis rotos, yo y el mundo. Odio, ¿lo habéis oído? Es lo que irradio. Cada poro de mi cuerpo, cada célula de mi ser, ilumina este pozo con una oscuridad nata la cual es obtenida de eso. De mi odio. ¡Ay! pobre de mi sombra. Yo sé que por ella se quedaría todas las noches, pero prefiere dejarme aparentemente solo ante Agonía. El frío de mi cama no me deja transpirar mis sudores y, mis temblores siguen siendo calmados por ella. Al menos, ella no me falla y siempre está en la madrugada.

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