Vuelvo a tragar saliva creyéndome elegante, con un esmoquin negro de camisa blanca y corbata roja, clásico, el reloj deslumbrante en la muñeca; casi se pueden reflejar en él los atisbos de inseguridad en los ojos.
viernes, 24 de mayo de 2013
Metástasis.
Tengo los metacarpos clavados en la pared, igual que mis ojos vacíos, como chinchetas. El gotelé me recuerda que la espada no siempre es lo que más molesta, y que a veces es la opción más favorable. Contractura en el cuello, no miro atrás porque no sé lo que me espera. Y tampoco es que haya que ser muy listo, pero el pánico no me deja escuchar el fino chirrido de la daga, que acaricia suavemente y enternecedora las tuberías, cual nana de esquizofrénico. Las cañerías gotean, sobre un charco que cubre una mancha de una bota en el barro, un pie grande, para una persona despreciable. Volvería sobre mis pasos, pero ya me he mojado mucho la costura del pantalón con el fango, tú me entiendes.
jueves, 23 de mayo de 2013
Cigarrillos.
He vuelto a sentir, entre comillas. Porque lo único que siento son los tajos de las manecillas. Habitación de motel sucio, como mi pelo, como mi cabeza llena de mierda. La barba de tres días, de cuatro, de... ¿cuánto hace que no me afeito? Levantarme desorientado, con la mano izquierda en la cabeza. Por los agujeritos de la persiana empiezan a entrar los primeros rayos de luz y los asesino en el intento de colarse de ocupas en mi desorden. Miro aquí y allá, haya quien haya. El tenue olor a tabaco en el ambiente y una colilla mal apagada en el cenicero. Moraleja, aquí si te quemas, terminas consumiéndote...
martes, 21 de mayo de 2013
Necrosis.
Tras la fría escarcha,
la cálida mirada
que escapa apabullada
por la regia marcha.
Cuando el fuego no prende mecha
y la máscara desenmascara,
cuando el alma no sale cara
aunque esté llena de brechas.
Cuando el silencio no escucha
y la oscuridad no ciega.
Si huerto no siembra en la vega,
si el pie va libre de babucha.
Si el clavo en planta no clava
y me destierra de vereda.
Cuando no duela la espuela
ni apruete al cuello la esclava.
Desangre puro en las cavas
por la seguridad esquiva.
Espero que esto lo escriba
quien complete cómo acaba.
En el pecho, concava
una agoní ardiente
si sin mandíbula muerde el diente
la lengua queda demacrada.
Siguiendo la propia saga
dictaminada por la soga.
Manos que la nuca ahogan
como en boca romana exceso de paga.
lunes, 20 de mayo de 2013
Être.
Volver, y ante el crudo aire empequeñecer.
Sentirse fiel y escribir en braille sobre el papel.
Verse de bedel, en las noches tomar moscatel.
Saberme el mes en el que empiece a oscurecer.
Sentirme aquel que sabe sentirse dichoso.
Vender la piel despellejada del roce al peor postor.
Sables de hiel y máscaras de mendigo impostor.
Valentía ciega de aquel que mira temeroso.
Contar cuentos en poesias tristes llenas de fábula.
Especular y conjeturar sin especulación ni conjetura.
Rabiar sin dolor porque tampoco siento el placer.
Tornarse el rey masón mientras el pueblo confabula.
Mirar la naturaleza virgen y admirar su hermosura.
Volver, y ante el crudo aire, reírse del quéhacer.
sábado, 18 de mayo de 2013
Efecto mariposa.
¿Sabes de qué te hablo cuando te menciono esa brisa mañanera, que se cuela todas las noches por debjo de tus sábanas, y no te deja descansar tranquilo? Aunque no descanses normalmente. Esa brisa, que termina fastidiándote tanto, pero a la que nadie hace ni el más mínimo caso, y podría ocasionar un huracán.
Llevo el nombre y los apellidos de esa brisa. Así es que siento las falanges de la parca recorriendo mi barbilla, coqueteando conmigo, por haber pecado de tal manera y haber acabado com tantas ilusiones... Mi veredicto es inocente y el suyo muy distinto. Se mira los labios en la guadaña, el fili reluce por el reflejo de la luna nueva sobre éste. Un lobo aulla a lo lejos, añorando a su pareja de madrugadas. Como yo grito desde lo hondo porque Melancolía se ha acoplado en mi cama, con un espejo que deforma la imagen.
Te hablo de esos que sacan tantas risas a los niños, y que suelen estar enmarcados en un payaso, o algo parecido, estas cosas que hacen reír a los infantes. Pero si el chico tiene miedo a los payasos...
Soy como ese chico. Antes mirarme en el espejo me hacía sentir bien, desde que no conozco al reflejo, ni puta gracia.
Nubes negras.
He vuelto a escribir bajo la lluvia que no se distinguen mis ojos del exterior, con el frágil folio volviendo a abandonarme una noche más. Con el pulso desbocado, mirando al frente, la espalda empapada y yo deslizándome. El cuello arqueado, ¿ya no cojo aire? Qué me pasa, qué me pasa, es como si la soga hubiese venido sin mi permiso...
Malditos requisitos, ¿crees que voy a terminar cumpliéndolos? Hablo con el del espejo como si supiera quién soy, como en el tópico del gemelo bueno y el malo, pero yo tengo una crisis de identidad. Las costillas expuestas, ¿los huesos tienen terminaciones nerviosas, o es que el dolor psicológico se está tornando físico? He vuelto a diluviar por algo que juré no volver a guardar duelo, qué paradoja... Tengo complejo de Jesucristo, resucito y me voy a por tabaco, volver a los tres días con abstinencia pura. Y no por los cigarrillos, hay cosas más adictivas, más saludables y más perecederas. Pero arriesgarse a hacerse daño es gratis, a diferencia del tabaco.
jueves, 16 de mayo de 2013
Herejía.
Mira a través de la ventana, ¿qué ves? Nada. Es como esa sensación cuando vas en tren y pasas por un túnel, ¿acaso hay algo fuera que te llame la atención? No es más que un túnel. Pero tú miras en ese fugaz instante. Bendita oscuridad, ¿no deberían ponerte a la izquierda del Padre? A la derecha está por el que se han llevado a cabo millones de muertes... Piénsatelo.
Les yeux cernés.
Corren las manecillas a contrarreloj. Dando golpes sobre cada diente del engranaje. Perfecta sincronía. Se me escapa el tiempo entre los dedos, al igual que se me pierde el pulso. Busco la aorta con las yemas en mi nuca. La piel gélida, tan ardiente...
No hace falta que las quemaduras sean por calor. El nitrógeno líquido en la piel también quema, con frío. Aunque corra impetuoso por mis venas. Las órbitas se me dilatan, los ojos se me salen; un váter bajo mi boca y arcadas dentro de la faringe. Pidiendo redención con las manos clavadas en la cerámica. Goma-2 en oa cabeza, en pleno bulbo raquídeo, a punto de explosionar. Dan dos golpecitos en el cráneo y retumban las meninges.
Como llamar a las puertas del cielo y que desde dentro se hagan los sordos: No eres bienvenido.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Cratos
Risas sin prisa, caerse de la cornisa. Bailar un vals con Lucifer y que me vaya pisando los talones y no las puntas. Vaya marabunta y que madrugada más macabra se nos ha quedado. La traquea rígida, ¿qué será de ella cuando la aplasten mis dedos en la noche, por no querer respirar el oxígeno que Morfeo me hace inspirar? Ya me he acostumbrado a que el odio se extienda por difusión de los pulmones a mi plasma... Es como intentar inyectarle testosterona a una mariposa, igual de absurdo.
Así mismo, es como intentar hacer una obra de teatro para sordos y ciegos. Los ciegos les contaran a los sordos lo que oyen, y serán fallidos en su intento. Los sordos intentarán explicar a los ciegos lo que ven, pero fracasarán de la misma manera.
lunes, 13 de mayo de 2013
Adrenalina.
Los párpados completamente abiertos, al igual que las pupilas, dilatadas, llegando a parecer las de un drogadicto puesto de heroína. El esclarecer me ciega, y eso que vamos a oscuras. Los músculos se me tensan, como si estuviese en peligro. Como si fuese a desatar un grito desgarrador en cualquier segundo. Instinto animal. Los vellos se me erizan, respuesta a un dedo en la nuca, incorpóreo, solo se trata del humo denso de un cigarro mal apagado. Sigo ciego, no veo, por mucho que agudice la vista. ¿A que no te acuerdas de la última vez que miraste algo para después verlo? Yo tampoco, la oscuridad deslumbra tanto...
Tiro un penique y cae de canto, ¿qué pasa? No voy a conseguir salir de mi esquizofrénico mundo reinventado una y otra vez. Mis demonios están alajados en una suit de mi cabeza, y parece que no tienen intención de irse. La calidad de vida entre tanto pensamiento macabro, es lo que tiene.
En fin, ya te lo dije. Marearse no es perder el equilibrio, es no saber dónde lo has dejado tirado.
Morfina.
Adormilarse con morfina. Con una nana, incesante tic-tac, como si fuese el chirrido inquietante del mal, a las tres de la madrugada. Vuelta al juego y perdí mis cartas, esta baraja estaba más que trucada, normal que siempre sacase dos de picas...
Leyendo cicatrices en braille, me están contando que hace mucho que se cerraron, pero que no saben contar tiempo. Es como si un ciego te describe el color rojo, es incoherente. Los nudos de cobarta siempre fueron elegantes, pero no demasiado voluminosos, disimulados. Es antiestético ver a alguien que parece que va a vomitar del corte de respiración por lo apretujado de la pajarita. Y se ve tanto últimamente...
La nuez marcada - a este paso, moscada -, y traga, y traga. La saliva se desliza faringe abajo y no sabe si servirá de ácido, pero no le importa. Aún tiene la certeza de que va a un lugar mejor que al mundo exterior, con muchos más gérmenes, y más grandes, del tamaño de su dueño. Quizá incluso su dueño sea un germen, y se las dé de glóbulo blanco.
Tú me entiendes, incomprendido.
domingo, 12 de mayo de 2013
Matices.
Los latidos de un corazón enfurecido, maltratando el esternón como si fuese la última vez que fuese a hacerlo así. El alma abriendo la boca para gritar y terminando con la lengua mordida, la cabeza gacha, pero el ego intacto. Tantos pactos y ya no sabe ni a quién le prometió, ni siquiera le importa quién le ha prometido. Quizá sus promesas solo son alguna que otra discusión entre la mente y los nervios, como si hubiese un cortocircuito y no se supiese por donde va a ir la corriente. Ni falta que hace, improvisar siempre fue rentable. "Soul and Sick" rezando en neón, sobre el cartel de un hostal de carretera. El asfalto árido, casi al rojo vivo después de un día caluroso, en el que el sol parecía haber llegado a su cénit más de una vez. En el que parecía que la bohemia podía apoderarse de aquella noche. Qué iluso, no va a cambiar nada porque todo sea diferente.
Reflexión
Otra vez delante de la escritura, gritando y tan muda. Nadie escucha lo que escribes, a todos se la suda. Cambio, cambias, estás al borde del puente, con un poema escrito a Cambria, 8 pt, cursiva. El título en negrita, como mandan los cánones, pero no importa. Te recordarán como "el que se tiró por el puente, con una poesía... ¡Qué profundo era!". Pero en realidad, a nadie le importa. ¿Es más persona una persona cuando está muerta, y por eso hay que tenerle más respeto o admiración? Cuando el último suspiro de la vida escapa ansioso por los labios, más que persona se considera cadáver. Realmente, esa hipocresía es la que hace que el mundo se mueva así. Nadie es nadie hasta que se muere, y todos son igual que todos en vida.
sábado, 11 de mayo de 2013
Pirólisis.
Donde hubo fuego, cenizas quedan. ¿Y quién te dice que quemó tanto, y que no hubo fuego? Que sólo una pirólisis terminó por convertirnos en carbón, inservible, nocivo y contaminante. Como si fuesemos una reacción nuclear, como si fuésemos una bomba atómica. Que libera más energía de la necesaria, y termina por acabar con toda la vida. Quizá de puertas para dentro, quizá de fuerzas para fuera. Quién te dice que no fuiste siempre quimera y te creíste Medusa, petrificándome y no dejándome ver tras tus ojos que me estabas calcinando... Mientras tragaba los nudos de mi corbata. Siempre elegantes, siempre, hasta en la muerte. Nuestros ataúdes eran más lujosos que los burdos trajes de gala que vestíamos. La gente decía que hacíamos buena pareja, tan ciegos... No veían las rajas de mi ánima. Tú, como pillar SIDA por una jeringuilla en la barandilla del metro de Madrid. Irremediable, y. Un golpe de mala suerte que te lleva al agujero.
Crucifixión
No, no necesito escribir, ¿por qué escribo? Exhalo decepciones propias, de nadie más, a nadie más le importan. El porte regio, aunque no deba mantenerlo. ¿Cambio? Corto. Demasiado corto y efímero, como el suspiro antes de cerrar los ojos y sumirte en un letargo inconforme en el cual dormir mil noches pero despertar en pesadilla mil un día, no es suficiente. Los caninos me sangran, o están cubiertos de sangre, ya no lo entiendo. Mordí cosas irreemplazables. Al menos ahora llevan la marca de mis dientes en el cuello. Y rezo para que también les queden la misma marca que a mí en las muñecas.
viernes, 10 de mayo de 2013
One more night.
Aquí me encuentro, una noche más, diciendo que soy poeta de mal augurio y escribiendo dos versos y medio, mal escritos y mal sentidos. Pero con una métrica perfecta. Son las dos de la tarde, y en mi cabeza reina las tres de la madrugada. La parca a mi siniestra, a mi diestra mi ángel de la guarda, caido en guerra. Me está contando que ahí arriba muchos rozan el cielo contando que la vida es perra. Acabar con la vida de raíz, como las plagas de saltamontes con el maíz. Como mis ideas con mis ideas.