domingo, 12 de mayo de 2013

Matices.

Los latidos de un corazón enfurecido, maltratando el esternón como si fuese la última vez que fuese a hacerlo así. El alma abriendo la boca para gritar y terminando con la lengua mordida, la cabeza gacha, pero el ego intacto. Tantos pactos y ya no sabe ni a quién le prometió, ni siquiera le importa quién le ha prometido. Quizá sus promesas solo son alguna que otra discusión entre la mente y los nervios, como si hubiese un cortocircuito y no se supiese por donde va a ir la corriente. Ni falta que hace, improvisar siempre fue rentable. "Soul and Sick" rezando en neón, sobre el cartel de un hostal de carretera. El asfalto árido, casi al rojo vivo después de un día caluroso, en el que el sol parecía haber llegado a su cénit más de una vez. En el que parecía que la bohemia podía apoderarse de aquella noche. Qué iluso, no va a cambiar nada porque todo sea diferente.

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