Corren las manecillas a contrarreloj. Dando golpes sobre cada diente del engranaje. Perfecta sincronía. Se me escapa el tiempo entre los dedos, al igual que se me pierde el pulso. Busco la aorta con las yemas en mi nuca. La piel gélida, tan ardiente...
No hace falta que las quemaduras sean por calor. El nitrógeno líquido en la piel también quema, con frío. Aunque corra impetuoso por mis venas. Las órbitas se me dilatan, los ojos se me salen; un váter bajo mi boca y arcadas dentro de la faringe. Pidiendo redención con las manos clavadas en la cerámica. Goma-2 en oa cabeza, en pleno bulbo raquídeo, a punto de explosionar. Dan dos golpecitos en el cráneo y retumban las meninges.
Como llamar a las puertas del cielo y que desde dentro se hagan los sordos: No eres bienvenido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario