jueves, 23 de mayo de 2013

Cigarrillos.

He vuelto a sentir, entre comillas. Porque lo único que siento son los tajos de las manecillas. Habitación de motel sucio, como mi pelo, como mi cabeza llena de mierda. La barba de tres días, de cuatro, de... ¿cuánto hace que no me afeito? Levantarme desorientado, con la mano izquierda en la cabeza. Por los agujeritos de la persiana empiezan a entrar los primeros rayos de luz y los asesino en el intento de colarse de ocupas en mi desorden. Miro aquí y allá, haya quien haya. El tenue olor a tabaco en el ambiente y una colilla mal apagada en el cenicero. Moraleja, aquí si te quemas, terminas consumiéndote...

No hay comentarios:

Publicar un comentario