Aquí me encuentro, una noche más, diciendo que soy poeta de mal augurio y escribiendo dos versos y medio, mal escritos y mal sentidos. Pero con una métrica perfecta. Son las dos de la tarde, y en mi cabeza reina las tres de la madrugada. La parca a mi siniestra, a mi diestra mi ángel de la guarda, caido en guerra. Me está contando que ahí arriba muchos rozan el cielo contando que la vida es perra. Acabar con la vida de raíz, como las plagas de saltamontes con el maíz. Como mis ideas con mis ideas.
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