sábado, 11 de mayo de 2013

Crucifixión

No, no necesito escribir, ¿por qué escribo? Exhalo decepciones propias, de nadie más, a nadie más le importan. El porte regio, aunque no deba mantenerlo. ¿Cambio? Corto. Demasiado corto y efímero, como el suspiro antes de cerrar los ojos y sumirte en un letargo inconforme en el cual dormir mil noches pero despertar en pesadilla mil un día, no es suficiente. Los caninos me sangran, o están cubiertos de sangre, ya no lo entiendo. Mordí cosas irreemplazables. Al menos ahora llevan la marca de mis dientes en el cuello. Y rezo para que también les queden la misma marca que a mí en las muñecas.

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